Stop Hate for Profit: ¿la campaña que castiga a Facebook?

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Stop Hate for Profit es el nombre de la campaña más reciente contra Facebook, encabezada por casi mil empresas reconocidas a nivel global. La misma tiene el propósito de pausar o retirar por un tiempo la publicidad en la red social de Mark Zuckerberg como respuesta a la falta de compromiso de la compañía para controlar la circulación de los mensajes y los discursos de odio en la red social más grande del mundo.

Marcas como Unilever, Starbucks, Coca Cola y Levi Strauss ya se han sumado a esta iniciativa causando pérdidas cercanas a los US$10 mil millones de dólares y una caída del precio de las acciones de la compañía. 

Y al parecer esto recién comienza. Es que los organizadores de este boicot no ven un compromiso real por parte de Zuckerberg y de su equipo por cambiar las cosas.  

¿Pero cuál es el verdadero trasfondo de esta campaña que amenaza a la red social azul? ¿Verdaderamente la pone en peligro o es un golpe más a su imagen y reputación? 

El puntapié de todo esto fue “la tibieza” con la que Facebook reaccionó frente a las polémicas declaraciones del presidente Donald Trump por las manifestaciones que se extendieron en numerosos puntos de Estados Unidos tras el crimen de George Floyd a finales de mayo en Minneapolis y mientras que Twitter, tomó cartas en el asunto clasificando como “glorificadores de la violencia” los dichos del mandatario, Facebook prefirió mantenerse al margen.

A modo de protesta, las organizaciones ADL (la Liga Anti-Difamación), la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP), Sleeping Giants, Color Of Change, Free Press y Common Sense lanzaron, a través de un anuncio en The Los Angeles Times, el pasado 17 de junio la campaña que pretende enviar un poderoso mensaje a la compañía de Zuckerberg, dejando en claro que sus ganancias nunca valdrán la pena promoviendo el odio, la intolerancia y el racismo. 

Y aunque este boicot tuvo repercusiones financieras inmediatas, lo curioso es que el 90% de los ingresos publicitarios de Facebook provienen de pequeños negocios, medios independientes y partidos políticos por lo que los grandes nombres asociados a este boicot pueden no ser tan grandes en relación a las cuentas. 

Tal vez es por eso que el CEO y fundador de Facebook no se preocupa en lo más mínimo en cambiar las políticas de contenido, tal como se lo propusieron las organizaciones civiles que impulsan este movimiento en una reunión a la cual calificaron como decepcionante. Confiado en que esto es más un golpe a la reputación de la compañía que uno económico, prefiere no interferir demasiado. Al fin y al cabo no es la primera vez que se ve involucrado en una polémica, Cambridge Analytica también se presentó como un gran problema en su momento, sin embargo hasta hoy en día, el gigante azul continúa expandiéndose a través de diversas plataformas (Instagram y Whatsapp principalmente) las cuales para gran parte de los usuarios están totalmente desligadas unas de otras.

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