Somos más fuertes juntos

0

Si bien no estamos totalmente privados de nuestra libertad se nos prohíbe algo que para los humanos es importante, diría que casi vital que es el contacto con otro de nuestra especie y, aunque pueda parecer algo sin lo que podemos vivir hagamos hincapié en esto. Desde el comienzo de nuestra vida, estamos en contacto con otro ser, nuestra madre, que nos gesta durante nueve meses, luego, al nacer no dejamos de tener contacto con diversos seres y así aprendemos.

El humano es como muchos otros animales una clase de espejo, reflejamos lo que vemos, según donde hayamos nacido adoptamos ciertas costumbres las cuales definen cómo somos, cómo nos comportamos,en qué cosas debemos creer, cómo debemos vestirnos  y hasta qué podemos comer. Dando un repaso rápido podemos remontarnos a cantidad de culturas, desde la India en donde comer carne vacuna es un pecado penado por la ley hasta Argentina donde se come esa carne a diario.

Nuestra forma de pensar se caracteriza en las relaciones que tuvimos con diferentes seres, ya sean nuestros padres, madres, amigos, psicólogos o hasta el kiosquero que por ahí dicen algo que nos marca y nos hace pensar o un simple chiste que se nos hace costumbre, así somos y así seguiremos siendo porque es natural, es propio nuestro.

El querer vernos y la necesidad de estar juntos trasciende las clases sociales, los géneros y cualquier otro contexto social, es la pura esencia del ser que te pide contacto.

Aunque vemos que necesitamos una interacción realmente no somos conscientes de lo necesaria que es. Nos relacionamos con tanta gente en nuestras vidas que ya lo damos por hecho, es algo cotidiano que se remonta desde la época de los cavernícolas que vivían en grupos para tener mayor éxito en las cazas de esta forma. En esos tiempos nos manteníamos juntos para poder protegernos de peligros mayores como animales externos. Hoy en día los animales ya no son nuestro mayor problema, lo que más nos afecta es la  naturaleza, nos golpea con terremotos, erupciones de volcanes o simples inundaciones que, para nosotros suponen grandes problemas. Al tener una situación que nos afecta a todos nos solidarizamos. Esto lo podemos ver en uno de los más recientes desastres, el 2 de Abril del 2013, ese día, en la Ciudad de La Plata las calles se llenaron de agua, cayeron cerca de 400 milímetros de agua en cuatro horas dejando entrar el agua en las casas, muchas personas perdieron muebles, dinero, pertenencias personales y hasta, en algunos casos la vida. En esta inundación los vecinos se ayudaron entre ellos, los bomberos salieron a las calles y, entre todas estas personas pudieron sacar a los más grandes de sus casas para ponerlos a salvo.

Así vemos que nos adaptamos a distintas circunstancias para poder encajar y mantenernos en contacto con los otros, ya sea por sobrevivir o por simple gusto, de esta forma concluyo diciendo que, este aislamiento sólo es otra circunstancia a la que hay que adaptarnos y como siempre somos más fuertes juntos.

 En lo personal, como para muchos, es difícil, me adapto (o lo intento) haciendo llamadas a diario con amigos y familiares, no hay día donde no tengamos fotos de los más chicos de la familia.

Es impresionante pensar que el mundo sigue sin  nosotros, que la naturaleza avanza y los animales andan con más libertad en las calles tal como lo vimos en el puerto de Mar Del Plata por ejemplo, donde los lobos marinos coparon la calle y se los ve junto a un auto.

Este fenómeno de animales se dio en todo el mundo, en la ciudad de Nara, Japón se vieron ciervos en las veredas, en las calles de Haifa, Israel hay jabalíes y en Santiago de Chile había un puma en las calles.

Para cerrar les dejo una reflexión:¿este es sólo el comienzo? ¿Qué pasará si nos mantenemos guardados durante 5 o 10 años más?

Sofia Braga

Integrante del Área de Juventud de la FPHV

Leave a Reply

Your email address will not be published.