ODS | Objetivo 2 – Hambre cero: realidades de la seguridad alimentaria

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La malnutrición es un concepto que incluye los déficits y los excesos en la ingesta de nutrientes.

Las primeras razones que a uno se le ocurren están íntimamente ligadas con la situación económica. La realidad es que la comida menos sana tiende a ser la más accesible. Lo importante al hablar de accesibilidad y de poder adquisitivo de las personas está relacionado con la distancia geográfica que separa a las personas de los comercios y con las políticas económicas que regulan los precios del mercado.

Estas dimensiones para entender el problema de la malnutrición son complementadas, por las formas en que se comercializa el producto; muchas investigaciones existen respecto de la disposición de los productos en las góndolas según, por ejemplo, la altura y el campo visual. También es responsabilidad de los encargados de las campañas de marketing de los productos y la venta de una imagen ideal de vida perfecta o mejor a través del consumo de aquello que se quiere vender.

Como si todo ello fuera poco, la falta de un etiquetado alimentario claro y una educación para su correcta lectura y entendimiento contribuyen a empeorar el panorama. Finalmente, y a fin de no extendernos en una lista que sabemos que sería eterna, el ritmo de vida se convierte en uno de los principales determinantes de nuestra dieta. Así, los cambios en las rutinas de las personas que reducen los tiempos para las comidas, llevan a que se recurra cada vez más a la ingesta de alimentos ultraprocesados.

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