Heridas abiertas de la historia argentina

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El 14 de junio de 1982 fracciones de las Fuerzas Armadas Argentinas dejaban el territorio insular de las Malvinas para retornar al continente luego de dos meses de batalla contra los británicos.

“Reconquistar las Islas Malvinas a fin de incorporarlas definitivamente a la Soberanía de la Nación” fue la misión que se les encomendó.

La Guerra de Malvinas, más allá de su objetivo, se constituyó como una distracción de las atrocidades que el gobierno de la última dictadura militar nacional estaba llevando a cabo. Los desaparecidos, las violaciones y las torturas parecían esfumarse, al menos de forma temporal, cuando aparecían noticias sobre lo que sucedía en las Islas Malvinas. 

Sin embargo, las noticias no hacían más que engañar a un pueblo que buscaba un poco de ilusión y esperanza. La manipulación de las mentes y los corazones de los argentinos a través de discursos que celebraban las enormes capacidades nacionales pronto se derrumbaron. 

Aunque cierto es que, como en todo enfrentamiento, ambos bandos pueden registrar victorias parciales, la nación argentina fue realmente consciente de lo sucedido cuando los soldados y las soldadas retornaron. Pero no volvieron todos. Volvieron pocos. Y los que quedaron fueron cuerpos anónimos que tuvieron que esperar más de tres décadas para que se les reconociera, con nombre y apellido, como héroes de guerra, héroes de la patria.

La defensa de la soberanía nacional sobre dicho territorio en disputa debe exceder los discursos políticos. No debe ser utilizada como un instrumento de política partidaria. La causa de las Malvinas es una causa de todos y cada uno de nosotros.

Rencor, angustia y enojo sentirán los que perdieron a un conocido, amigo o familiar; pero su tristeza es la de todos. Sólo una Argentina unida podrá entender que las Malvinas son más que un territorio, son más que un espacio geopolítico estratégico, son más que una proyección sobre la Antártida, son más que una fuente de recursos naturales, pesqueros y energéticos, las Malvinas son nuestra cultura y nuestra historia. 

La cuestión de las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como los espacios marítimos circundantes, es una lucha eterna por los derechos argentinos. Es una disputa contra un país que desconociendo el derecho internacional usurpó por la fuerza un territorio que no le correspondía por herencia, ni por derecho.

La Organización de las Naciones Unidas y sus miembros han instado a las partes a retomar las negociaciones a través del diálogo para poner fin a esta disputa. Mientras que el Reino Unido ha hecho oídos sordos ante este llamamiento internacional, la Argentina ha ratificado de manera ininterrumpida su “legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional”.

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