75 años de Naciones Unidas

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75 años! Hace muchos años un grupo de naciones, encarnadas en el liderazgo de unos pocos, representando a muchos, creaba uno de los experimentos político-sociales más grandiosos de la época moderna. Un organismo multilateral que tenía como misión principal evitar en el futuro la atrocidad de una nueva guerra mundial.

Hoy podemos afirmar que ese rol se está cumpliendo, claro que la conducta humana y su relación con el poder responde casi con una fidelidad genética, y los conflictos armados y sus consecuencias subsisten, subyugando a millones de personas en el mundo, ese fenómeno bélico social que mata, asesina, desplaza poblaciones enteras, le niega derechos básicos a gran parte de naciones, esa guerra sigue vigente. Sin embargo estamos mejor.

La realidad nos dice que los conflictos armados en el mundo no paran, las nuevas guerras asimétricas se imponen, el cambio climático se manifiesta a diario en diferentes partes del mundo con sequías, inundaciones, incendios, sus consecuencias muchas veces plasmadas en hambrunas de escalas bíblicas que dejan a comunidades enteras sin el sustento básico de un plato de comida. Sin embargo estamos mejor.

Un solo ser humano muerto en una guerra, es un fracaso para la humanidad, un solo ser humano que pasa hambre, es un fracaso para la especie humana, sin embargo estamos mejor.

Estamos atravesando una pandemia global, sin precedentes, hasta ahora sin límites, que genera miedo, que deja millones de infectados y muertos, donde la recesión mundial golpea cuando estamos débiles, el terrorismo se impregna más y más en occidente, el narcotráfico se transforma en multinacionales con operaciones globales, el drama de los refugiados no cesa, el capitalismo muestra su faceta más afilada en la economía mundial, seguimos teniendo enfermedades en los países africanos, y nuestros propios dramas vernáculos entre otros males dignos del apocalipsis. Podríamos seguir mencionando hechos que nos desalientan como seres humanos y muestran nuestros fracasos como sociedad global y ponen en duda la “evolución”.

Pero a pesar de todo eso y más, estamos en un mundo mejor que el de nuestros abuelos, sin duda, veamos algunos ejemplos de ello para comprender que no todo está mal en el mundo, que no en todo fracasamos como personas de bien, que con mucho esfuerzo estamos haciendo el intento de dejar un mundo mejor del que recibimos, responsabilidad básica de cualquier scout consciente de su  pertenencia al movimiento que nuclea a millones de jóvenes en todo el orbe, por mencionar un ejemplo de acción masiva solidaria, basada en valores.

66 millones de muertos dejó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), 6 millones fueron los judíos asesinados por el régimen mefistofélico del nazismo,  la Guerra Civil Rusa dejó entre 1918 y 1920, 9 millones de muertos, el Genocidio de Ruanda en 1994, 900.000 víctimas, las Hambrunas de la India Británica entre el siglo XVIII y el XX, 27 millones de muertos, si nos vamos al pasado lejano, las guerras de Alejandro Magno entre el 336 y 325 aC, dejaron 500.000 muertos en el camino de conquista, si nos acercamos a nuestra región y a nuestro tiempo, la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) 480.000 hermanos muertos, y podríamos seguir mencionando y enumerando la capacidad de destrucción y muerte del ser humano, a lo largo del tiempo y del planeta, calculada en más 456.000.000 entre el 500 aC y el 2010; cifras que avergüenzan hasta el mismísimo Leviatán.

Claro que hoy en día seguimos teniendo graves problemas, pero estamos mejor, hemos evolucionado, lento pero lo hicimos, no mencionar esto es ser funcional a los apóstoles de la derrota, a las trampas del sistema que nos dicen que no podemos cambiar el mundo, que no podemos ser mejores, y peor aún, no le damos esperanza a los más jóvenes para atreverse a ser distintos, locos, idealistas, innovadores, nerds, freaks, ser los que si cambien el mundo. Ciertamente las revoluciones ya no serán las mismas, ni en un mayo francés, mucho menos en un octubre ruso, ni serán de terciopelo, tampoco en primavera y parece que cada vez menos socialistas, con regímenes autoproclamados.

Entre la denuncia y el anuncio hay un trecho bastante extenso, donde muchos se pierden y no quieren o simplemente no pueden avanzar, por eso es responsabilidad para los que sí pueden en cada lugar donde estén y en cada rol social de a cuerdo a su responsabilidad, cambiar la percepción negativa por la optimista.

Basados en números reales estamos mejor, hace 100 años el promedio de vida era de 50/65 años y hoy la media actual es de más de 71 años, el tema es qué hacemos con esos años, cómo hacemos que valgan la pena. La tasa de mortalidad infantil bajó entre 1990 y 2015 en niños menores a 5 años, de 80 a menos de 50 cada mil, la incidencia del HIV, paludismo y tuberculosis disminuyó entre el 2000 y el 2015 como nunca antes. 

En el caso del medioambiente, consumimos del planeta en cien años lo que en otro tiempo se consumió en un milenio; ciertamente el mundo decimonónico nos dejó mal parados en la historia, pero también hoy están los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, por ejemplo como iniciativa global que nos llama juntos a buscar las soluciones para nuestros problemas.

Hoy los problemas que tenemos no son tan nuevos, tenemos miedo como sociedad, tenemos inseguridad global, crisis financieras cíclicas que arrastran generaciones enteras a la ruina, mas de 200 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas genitalmente,   tenemos 124 millones de niños y adolescentes que no acceden a la escuela, 790 millones de personas que todos los días padecen hambre, eso duele, pero debemos saber que estamos mejor, que la lucha por los derechos humanos valió la pena, que la lucha por el cuidado del medio ambiente está dando sus primeros resultados, que la gran pelea por la equidad en el desarrollo de los pueblos recién comienza pero que se va a pelear, en el marco de la gobernanza global y los organismos multilaterales, pero también en las calles con las personas de a pie, en paz, con sus conciencias y sus celulares.

Los problemas son los mismos, cambió la tecnología, cambió la escala y el poder destructivo en muchos casos, y la manera en cómo, estos aberrantes hechos se difunden a la velocidad de la luz por las redes y los medios masivos de comunicación. Atrás quedaron las primeras imágenes de la CNN transmitiendo la primera guerra en directo desde Irak. Pero las causas son las mismas, ambiciones desmedidas, dictadores enamorados de ellos mismos, energía, territorio, dioses y maldad.

Pero… seguimos acá, seguimos en el mundo, año tras año, caminando juntos hacia un futuro que será mejor que nuestro pasado, con un presente plagado de trampas, pero seguimos teniendo conciencia, seguimos teniendo bondad y seguimos teniendo amor, palabras que a veces intimidan más que las bombas, pero son superiores a éstas.

Esperemos con esperanza la superación de esta pandemia, ese nuevo tiempo que nos da la oportunidad de ser mejores, de ayudar a los otros y de demostrarnos que somos más que unas malas páginas en un libro de historia. Y en el marco de la multilateralidad, con una Organización de las Naciones Unidas fuerte podremos hacer frente a los problemas en este nuevo siglo XXI.

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