Año 2020: Crisis, democracia, cohesión social y desarrollo económico. Los nuevos desafíos en el mundo

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Si analizamos lo transcurrido del año 2020, fácilmente podemos considerar que se trata de un año que marcará un antes y después en la vida contemporánea a nivel mundial, en especial en los países en vías de desarrollo ya que más allá de la profunda crisis económica y social, ocasionada por la pandemia mundial COVID 19, la mayoría de los países enfrentan procesos de cambios políticos, cambios en los modelos económicos, cambios en los modelos de negocios y cambios en los distintos ecosistemas medioambientales. Todos estos cambios repercuten directamente en cada sector que componen la sociedad en la que vivimos, tal cual la conocemos.

Considerando este escenario, es pertinente reflexionar sobre la crisis global, las políticas de desarrollo económico y social, la democracia como pilar fundamental de convivencia soberana, los sistemas de gobierno y la identidad territorial. Abordar el enfoque de cohesión social, como herramienta estratégica, para hacer frente a los desafíos futuros que todos los países deben afrontar, sin perder el objetivo principal, que se constituye en el bienestar colectivo, basado en valores, en pro de una sociedad más humana.

Como antedecente podemos mencionar que a principio de este milenio, los países más influyentes a nivel global, en conjunto con sus asociados realizaron grandes compromisos globales, asumiendo en especial, aquellos en busca de la equidad, la democracia, el bienestar, el cuidado del medio ambiente, la justicia, la reducción de la pobreza y el hambre en todo el hemisferio; todos ellos enmarcados en los 8 componentes de la declaración de Naciones Unidas y los Objetivos del Milenio, objetivos que debían cumplirse hasta el año 2015, con una proyección de impacto global enfocada al año 2030.

Es importante destacar que los Objetivos del Milenio, fueron concebidos inicialmente, como una estrategia de política global para ser implementada por los Estados. No obstante, la globalización, la revolución de la información y la innovación tecnológica, han hecho cada vez más evidente que el desarrollo y el bienestar general de la humanidad es responsabilidad de todos; cada cual, cumpliendo su rol, pero enfocados en objetivos y metas comunes.

En ese sentido muchos países tomaron como estrategia de desarrollo, el modelo basado en la cohesión social, la pertenencia e identidad territorial; y el enfoque de desarrollo económico local, como visión de integración de abajo hacia arriba (Enfoque de desarrollo Bottom – Up); en contra posición al modelo económico globalizado, administración centralizada, con enfoque de desarrollo de arriba hacia abajo (enfoque de desarrollo TOP – DOWN). Logrando resultados alentadores, no obstante, en los últimos años, todas estas políticas se han desvirtuado y hoy en día, los términos que comúnmente se escuchan son, injusticia, desigualdad, discriminación, desintegración, falta de oportunidades, y sobre todo, corrupción del estado y de las instituciones públicas y la implementación de sistemas autoritarios de gobierno disfrazados de democracia; donde los derechos fundamental de la vida y las libertades nos se respetan.

Cohesión social:

Es así que nace la discusión y la necesidad de conceptualizar de manera precisa y clara a qué nos referimos cuando hablamos de cohesión social; aun este concepto fue tratado y discutido muchos años atrás, así mismo, se ha trabajado mucho en este sentido fundamentalmente desde el modelo Europeo y su éxito promovido por la Unión Europea; mas allá de esto vemos pertinente nuevamente poner sobre la mesa de discusión y con toda vigencia, su conceptualización y su alcance, como herramienta de desarrollo. Por tanto, podemos decir que cohesión social, no es una construcción conceptual única, ya que, si consideramos un amplio imaginario de pensamiento, puede afirmarse que la problemática principal a la que hace referencia este paradigma es la búsqueda permanente de una condición de equilibrio en la dinámica social. Es decir, la cohesión es “La propiedad de los cuerpos de resistir la ruptura y la separación, gracias a la presencia de fuerzas atractivas que mantienen unidas a las moléculas…”. Por otra parte, de manera similar, en el campo social la cohesión se refiere “…al anclaje de la dialéctica: estabilidad/inestabilidad a comportamientos capaces de hacer prevalecer la solidaridad entre los componentes de la comunidad, logrando de este modo recomponer los desajustes sociales y evitando que las divergencias lleguen a ser devastadoras…”. Por tanto, la cohesión social hace referencia a la capacidad de una sociedad para absorber el cambio y el conflicto social mediante una estructura democrática de distribución de sus recursos socio-económicos (bienestar), socio-políticos (derechos) y socio-culturales (reconocimiento), a través del Estado, el mercado y la familia.(1)

Basados en estas definiciones podemos identificar que una política de cohesión social, no está referida solamente a satisfacer las necesidades de los sectores desfavorecidos, sino que tiene una visión más integral de todos los miembros de la sociedad: “…su propósito principal consiste en encauzar las tensiones y los desacuerdos (entre los cuales son especialmente relevantes las disparidades sociales, entendidas como “brechas” en el acceso al bienestar por parte de algunos grupos de población), de manera tal de conservar o reconstruir un equilibrio dinámico entre y favorecedor de los distintos componentes de la sociedad…“

Entonces podemos afirmar que la cohesión social, es una estrategia de políticas públicas para el desarrollo, que busca la integración de sus actores y aminorar las brechas sociales ocasionadas por las desigualdades de la población en un territorio determinado.

Democracia, discriminación y diversidad:

Es necesario reflexionar brevemente sobre las diferencias ideológicas y de pensamiento político, ya que en la coyuntura actual de la mayoría de los países, estas variables se hacen muy visibles, lastimosamente por la polarización y segmentación que existe entre los modelos de pensamiento socioeconómico (Izquierda y derecha) y la forma de hacer política de los líderes sociales y políticos, que utilizan la democracia como instrumento de discriminación, desintegración y pretexto para enajenarse del poder en beneficio de sectores particulares en desmedro de sus opositores.

Para intentar precisar el concepto interrelacionado entre cohesión social, democracia, discriminación ideológica y diversidad de pensamiento político es necesario citar los componentes inclusivos del concepto de cohesión social. Los cuales forman parte de los valores individuales de cada integrante de la sociedad y se refleja en los valores sociales que se constituyen en los pilares del desarrollo colectivo.

Valores tales como la libertad, la igualdad de derechos fundamentales, la empatía, la fraternidad, la integración, el respeto, igualdad de oportunidades, la equidad de género, el cuidado del medio ambiente, la justica, la solidaridad y la honestidad, entre otros; son considerados valores básicos que deben cultivarse para construir una sociedad madura y cohesionada, la cual pueda desarrollar acciones para el bien común, por encima de los intereses económicos particulares. Valores que lastimosamente son difíciles de encontrar en nuestras sociedades y en especial en nuestras organizaciones políticas y sus principales líderes.

Por tanto, la diversidad, supone y se refiere a los múltiples aspectos de la identidad como el pensamiento ideológico, género, profesión, religión, lengua, raza, etnia, inserción laboral, identificación política, ética, gustos estéticos y muchos más, como a la libertad de la que deben gozar los individuos para determinar, la importancia relativa que le asignan a sus variadas pertenencias, afiliaciones y elecciones; que marcan las identidades sociales diversas.

La democracia como sistema de gobierno que fomenta la cohesión social fundada en valores  debe velar porque las pertenencias políticas e ideológicas no sean fuente de exclusión, de discriminación y de desintegración; sino al contrario los valores democráticos deben alentar, precautelar y asegurar la libertad de pensamiento, acción y expresión, con un actuar inclusivo, integrador y fundamentalmente brindar seguridad e igualdad de oportunidades a cada uno de los sectores y ciudadanos que componen la sociedad. También debe velar por la solidez de la pluralidad de identidades y del Estado como generador de políticas públicas y promotor de escenarios de seguridad jurídica, estabilidad para las inversiones y el fomento de la gobernanza multinivel (Local, regional y nacional); que precisamente pueden encontrar en la cohesión democrática la base para promover y construir la heterogeneidad, y aceptar integralmente el concepto de “NOSOTROS “. Esta es la verdadera labor del Estado y todos los actores sociales que habitan un territorio, se debe aportar entre todos, estrategias para encarar pacíficamente los conflictos cotidianos, que nos presenta el convulsionado mundo en que nos toca vivir.

Dimensiones de la cohesión social, base para las políticas públicas para el desarrollo

Las dimensiones de trabajo en pro de la cohesión social, pueden ser muchas y variadas, no obstante, podemos sugerir algunos aspectos que bien podrían ser parte fundamental del trabajo de los líderes sociales, en esta época de crisis de valores y crisis económica.

El enfoque de desarrollo basado en la cohesión social, la pertenencia territorial, la democracia como sistema de gobierno y el protagonismo del desarrollo económico local, como estrategia frente a las problemáticas actuales, nos permite identificar algunas áreas de trabajo para la construcción de políticas públicas de cara a la crisis global que enfrentamos, crisis que afecta directamente a los valores institucionales, a la economía y sobre todo a la integración territorial, cultural étnica y de ideología política. Estas dimensiones pueden ser:

  1. Inversión productiva y generación de empleo.
  2. Inversión social y seguridad ciudadana.
  3. Territorial integración y pertenencia.
  4. Construcción de una ciudadanía activa, participativa y propositiva.
  5. Fortalecimiento institucional, lucha contra la corrupción, confianza en las instituciones públicas y privadas, la tecnificación y la actualización tecnológica.

1. Inversión productiva y generación de empleo:

Se trata de impulsar políticas integradas de desarrollo económico local y empleo, a través del fomento de inversiones privadas, apoyo a pequeñas y medianas empresas, la formalización de la actividad económica, las políticas activas de empleo, la formación técnica, profesional y capacidades basadas en las costumbres, vocaciones y experiencias, en función a la demanda productiva y laboral. La regulación de los flujos de migración interna, generación de oportunidades según la vocación productiva del territorio, entre otras estrategias.

Estas políticas deben ser concebidas con la finalidad de mejorar la integración social en el territorio a través del empleo digno y de la dinamización de la economía local.

2. Inversión social y seguridad ciudadana:

Basada en políticas públicas de acceso universal a los servicios sociales básicos y seguridad ciudadana. Se trata de generar políticas que promuevan un incremento en la cobertura y calidad de los servicios sociales básicos, fundamentalmente el acceso a la salud, educación, agua, alcantarillado, saneamiento básico, servicios de comunicación, etc. Se incluyen también políticas que promuevan la seguridad ciudadana a través de la educación y la prevención. Estas políticas, que pueden adoptar estrategias de complementariedad público-privada, deben ser concebidas como instrumentos de construcción, garantía y fortalecimiento de la ciudadanía.

3. Territorial integración y pertenencia:

Reducción de los desequilibrios territoriales. Se trata de promover políticas de integración entre lo urbano, semi urbano y rural; urbanización social sustentable y sostenible; mejora de la calidad de las periferias, en el marco de estrategias integradas de ordenamiento y gestión territorial. También incluye el impulso a una mayor y mejor cooperación transfronteriza interna. Todo esto con la finalidad de asegurar mayores niveles de cohesión territorial, eliminando factores de discriminación de grupos sociales ligados con su lugar de residencia, promoviendo y fomentando la pertenencia territorial.

4. Construcción de una ciudadanía activa, participativa y propositiva:

Construcción de ciudadanía activa, se trata de una dimensión transversal, ya que afecta a todas las demás, pero que tiene relevancia en sí misma. Implica la construcción de una identidad sociocultural con enfoque de género y respeto a la diversidad, respeto al medio ambiente, con un profundo compromiso ecológico, se trata de fomentar la participación de organizaciones civiles y de la ciudadanía en general en procesos de definición, ejecución y control de las políticas públicas, con énfasis en la integración de grupos y personas “sin voz” en los procesos deliberativos. También incluye medidas concretas como las políticas culturales, para la juventud, para la incorporación del enfoque de género en las estrategias e instituciones públicas y para la convivencia intercultural.

5. Fortalecimiento institucional, lucha contra la corrupción, confianza en las instituciones públicas y privadas, la tecnificación y la actualización tecnológica:

El fortalecimiento institucional, tiene identidad propia. Apunta a la generación de procesos de planificación estratégica intersectorial para la cohesión social, la capacitación de las instituciones locales (niveles político, administrativo y técnico), la creación o consolidación de mecanismos institucionales de concertación público–privada para la gestión local o regional, la articulación y búsqueda de complementariedad entre los diferentes niveles de decisión municipal-regional-nacional (gobernanza multinivel), así como el fortalecimiento de las instituciones de fiscalización y administración de justicia.

Es importante tomar en cuenta la actualización tecnológica, el uso de las nuevas tecnologías en todas las instituciones, tal como son la inteligencia artificial, data science, IOT, blockchain y otras tecnologías disruptivas, aplicadas fundamentalmente a salud, educación, comercialización y procesos, de manera de estar a la vanguardia de los cambios tecnológicos que demanda este nuevo mundo cada vez más virtual y digital.

Finalmente, a manera de conclusión, debemos reflexionar de manera profunda e individual, preguntándonos ¿qué hacemos cada uno de nosotros, para cultivar nuestros valores?, ¿qué prioridades tenemos en nuestro actuar y quehacer cotidiano?, ¿nuestras metas y prioridades son individualistas, o son prioridades que buscan el bienestar común?; ¿qué tipo de valores son los que cultivamos en los niños?, ¿qué tipo de sociedad queremos?

Nosotros somos los únicos responsables de que la cohesión social no sea un discurso meramente retórico, somos responsables de que realmente sea una estrategia y una herramienta para el desarrollo, en estos tiempos de crisis, reflexionemos, si ésta tan mencionada y trillada crisis es tan solo económica, o el problema de fondo es la crisis de valores, ésta crisis que tiene herida de muerte a nuestras sociedades, este es nuestro desafío; ¿de qué crisis nos ocupamos primero?

Erlan Nelson Viruez Valverde – Delegado del Estado Plurinacional de Bolivia

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